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martes, 12 de enero de 2016

La humanidad primitiva y sus PADRES o "PITRIS”

 
A continuación he de publicar un extracto de "Simbolismo de las Religiones del Mundo", obra magnífica de don ilustre Q:.H:. Mario Roso de Luna, un autor a quién admiro mucho.

CAPÍTULO I
LA HUMANIDAD PRIMITIVA Y SUS PADRES O “PITRIS”
Las estrellas y el Espíritu del Hombre. — La sublime enseñanza de Plutarco sobre el Sol, la Luna, la Tierra y el Hombre. — Cadenas planetarias, Globos, Rondas y Razas. — La cuarta Ronda actual y los Pitris Lunares. — Los Pitris Solares y Venustos. — La raza tercera. — ¡Padres y Maestros!. — Los dones que debemos a los Instructores primeros. — Mente, sexo y responsabilidad. — La diosa Isis o la Luna «Virgen primitiva». — Verdadero significado de la Palabra «deva» o «dios». — Más interesantes detalles sobre estos particulares fundamentalísimos.


Un Comentario antiguo de las Estancias de Dzyan citado en La D. S. dice que «la doctrina de quienes afirman que mientras el hombre desarrolla aquí abajo en la tierra su vida física, su espíritu está en las estrellas, es una enseñanza perfectamente ocultista».
         En efecto, las mónadas humanas como enseña Plutarco vienen del Sol, la estrella de nuestro sistema, y al Sol vuelven tras cada encarnación terrestre, a guisa de verdaderos cometas; pero, dentro de la ley serial y teosófica de las analogías, aquellas reencarnan sucesivamente en el planeta Tierra que tiene su Espíritu Planetario el cual está sometido a su vez a un ciclo inmensamente más amplio de reencarnaciones, ciclo resumido en la doctrina oriental llamada de las Cadenas, los Globos, las Rondas, las Razas y las Subrazas, como unidades septesimales de diferentes órdenes que diría un matemático. Por eso, la historia de la Tierra y de la Humanidad con sus múltiples religiones, son una cosa misma en el fondo, y todo estudio de estas últimas debe partir de un correcto conocimiento de aquélla.         
       El destino y la vida de la Tierra como astro del sistema solar está esencialmente ligado, eslabonado o encadenado con el de los demás planetas vecinos, y por esto se dice en las enseñanzas ocultas que aquélla en su vida planetaria constituye la Cuarta Cadena en unión de otras seis cadenas más de otros tantos astros similares que en nuestra opinión corresponden a su vez al desaparecido planeta de entre Marte y Júpiter, a Marte, a la Luna, a la Tierra, a Venus, a Mercurio y a un planeta futuro. (En nuestro libro Evolution solaire et séries astro-chimiques, está ampliamente desarrollado este tema con datos astronómicos occidentales).         
       Todo lo terrestre, pues, pertenece a esta planetaria «Cadena», síntesis en la que ello está compendiado como en un sistema numérico. De tal sistema o concepción la «Cadena» es como la unidad de millar de un sistema septesimal; el «Globo», es como la centena, la «Ronda», como la decena, la Raza, como la unidad, y las Subrazas, tribus, familias, etc., hasta llegar a los individuos, son como unidades decimales de diferentes órdenes en un sistema de numeración indefinido.         
       El cuarto «Globo» que es nuestra Tierra, ha desarrollado ya tres «Rondas» o ciclos de vida completos, y por cierto de vidas puramente terrestres según enseña la Doctrina tradicional de Oriente, y al comenzar su cuarta Ronda actual, recibió ya gérmenes vitales de su planeta antecesor y vecino, que es la Luna. A la cabeza de tales elementos, una Humanidad Celeste, la de los Pitris o «Padres» lunares, descendió a la «Isla Sagrada», o región del Polo Norte de la Tierra, donde estableció su morada en un continente paradisíaco, cantado como «Isla Blanca» en diferentes teogonías. Éste gozaba de un clima tropical del que aún quedan testimonios geológicos, porque probablemente entonces el eje de la Tierra estaba orientado de otro modo que hoy, o acaso la Tierra presentaba entonces al Sol una misma cara como se la presenta a ella la Luna y con su centro de iluminación en el Polo Norte, o sea, en términos astronómicos, que el eje de rotación de la Tierra coincidía con el plano de la eclíptica. Semejantes pitris lunares por un desdoblamiento astral, en algún modo semejante al desdoble del fantasma espiritista de un médium capaz de tales fenómenos (el clásico de Miss Cook y Katie-King, por ejemplo), dio lugar a la segunda raza de hombres (en realidad la primera, si no se cuentan como hombres ellos), los cuales carecían originariamente de sexo (reyes de Edóm de la Biblia), pero lo fueron adquiriendo con la evolución ulterior, pasando, como las flores, por una larga etapa de doble sexo, o androginismo. Su continente originario y tropical lo fue la actual zona boreal de la Tierra, donde la orografía todavía nos presenta montañas orientadas de Sur a Norte, amén de los terrenos más antiguos del planeta. Este continente, sepultado en parte, quedó a modo de diadema o herradura sobre el continente lemuriano o de la Raza Tercera que se alzó después en lo que hoy es Océano Pacífico, raza dotada ya, por decirlo así, de un «polo» positivo o de la mente, de un «polo» negativo o del sexo, y de un «ecuador» o «balanza» llamado a mantener con la responsabilidad consciente ya, el equilibrio del sexo y de la mente.         
         Pero así como los Hombres de la Raza primera fueron auspiciados y dirigidos por Padres o Maestros lunares (Pitris Barishad, de los Vedas); los de la segunda lo fueron por seres aún más superiores, por Pitris solares y luminosos o Agniswatta, y los de la tercera, en fin, por Pitris Makaras, o Am-karas (Manús, o «de la letra M.»), que se sacrificaron dándonos la Mente, el Fuego divino del Pensamiento, a guisa de efectivos Prometeos, y cayendo en nosotros, en nuestras limitaciones físicas, más que cayendo con nosotros, como en una tristísima cárcel, mundo inferior o infierno, al tenor de la más estricta etimología, cosa conservada en las religiones como Caída de los Ángeles, aunque desvirtuándola de un modo horrible, según a su tiempo veremos. Annie Besant tiene sobre esto una linda obra, la de La Genealogía del Hombre, inspirada en la de la Maestra H. P. B.         
         Aconteció en suma a la Humanidad como conjunto y ello no podría ser de otro modo dentro de la citada ley teosófica de la analogía, lo que nos acontece a todos y a cada uno de nosotros, a saber: que somos engendrados y alimentados físicamente en el hogar de nuestro nacimiento por nuestros padres físicos (primer período o raza); que luego somos educados en la escuela, por esos efectivos padres morales que se llaman maestros (segunda raza o período), y que, en fin, cuando alcanzamos la cima evolutiva como hombres llamados a cumplir una social misión, tercer período, tomamos por norte y guía a un Maestro del Ideal, que por sus obras, a distancia a veces hasta de muchos siglos, y seguramente por sí propio de conformidad con las leyes trascendentes del Ocultismo, no sólo nos guía sino que, renunciador y abnegado, nos da su propia mente, razón por la cual en múltiples ocasiones aun el estilo mismo del discípulo sale teñido por el del Maestro, que es lo que constituye las características de las escuelas en religión, arte o ciencia. Una vez en posesión de estos tres grados evolutivos, el aprendiz o chela ya tiene responsabilidad consciente como la tuvieron ya también los hombres de la raza tercera; los primeros que contaron como va dicho con mente, con responsabilidad y con sexo.         
        A partir, pues, de la Tercera Raza empezó, a bien decir, la historia física de la Humanidad, porque los seres de dicha raza tenían todas las características generales con que contamos hoy, a saber: una razón, aunque juvenil e incipiente (polo positivo del organismo); un sexo (polo negativo), que empezaba a ser su cruz para acabar siendo su glorificación con el triunfo sobre el mismo, y una noción de responsabilidad o de equilibrio entre los postulados de la razón o mente y las exigencias del sexo, constituyendo algo así como el fiel de la balanza entre la vida física o material, por el sexo continuada, y la vida intelectual característica del manú, pensador u hombre. El continente donde esta raza se desarrolló fue el llamado de la Lemuria en lo que es hoy próximamente Océano Pacífico, estando de acuerdo sobre este continente las conclusiones de Darwin, Lamark y Russell Wallace con las de La D. S. El continente anterior o «hiperbóreo» continuó aún existiendo en forma de herradura o corona, tal y como nos lo muestra hoy la Geología en los terrenos llamados primarios (laurentino, siluriano, devoniano, etc.). Un texto muy interesante sobre estos particulares, a más del consabido de La D. S., es el de Scott Elliot que lleva el título de La Perdida Lemuria, si bien como inspirado en meras «videncias de la luz astral», o «iluminismo» como el de Swedemborg y de tantos otros ilustres teósofos modernos, carezca de valor para el presente positivismo científico.         
           De la venida a la Tierra de aquellos Instructores o Pitris solares y venustos hay un recuerdo tradicional en todas las teogonias y además huellas históricas e indelebles, a saber: a) en el descubrimiento del fuego; b) en la concesión por los Instructores de un lenguaje superior al de los animales; c) en el otorgamiento de los principios troncales del Arte y de la Ciencia (leyendas de los cantos del Moisés hebreo y el Muisca mexicano, heredados luego por bardos y profetas en todos los países; mantrans mágicos que pasaron más tarde a los Vedas; flauta de Pan, lira de Apolo, canon arquitectural de proporción, etc.), y por otro lado, concesión de las siete primeras «máquinas» que se dice en mecánica: rueda, polea, plano inclinado, palanca, balanza, tornillo y péndulo (2); d) en unas enseñanzas religiosas transcendentes, no en el sentido de adoración y aun de ciego fanatismo en que la religión se ha tomado después merced a sacerdotes o magos negros explotadores, sino en el etimológico con que luego lo vemos en la lengua latina de ligo, ligare, ligar y religo, religas, religare, ligar dos veces, porque a más del vínculo filial con que la naciente humanidad estaba ligada con aquellos Padres o Pitris, surgía la ligadura kármica y moral de la gratitud para con sus imponderables beneficios.          
         La Naturaleza, la Luna con su hija la Tierra, la Isis celeste, terrestre e infernal o triple diosa, la Virgen Primitiva a la que no toca ningún astro, pero que es al par Madre de todos los seres bajo los efluvios vitales fecundantes del Padre-Sol «Santo Espíritu», que «penetran en ella sin romperla ni mancharla», deparó un marco adecuado para aquella primitiva e inenarrable felicidad humana, Edad de oro, sólo comparable, dentro de la ley teosófica de la analogía, con las primeras edades de cada uno de nosotros cobijados dulcemente bajo el casto .y bendito hogar donde nuestros padres, sus creadores, han oficiado de augustos y efectivos dioses, ya que la palabra «dios» en su genuino sentido etimológico, no es sino la de «theos», «zeus» o «dhyans» que es, en suma, la sánscrita de «deva» o «brillante», de la raíz «div», brillar, razón por la cual todo lo «brillante» o superior es esencialmente «divino» en series indefinidas.          
         La actuación tutelar, pues, de aquellos Padres de la Humanidad primitiva se operó en el ámbito de un verdadero paraíso: el «Paraíso Terrenal» que aparece al comienzo de todas las teogonías y especialmente de la mosaica cuando se sabe leer entre líneas en el simbolismo de los primeros capítulos del Génesis. En este libro sagrado, en efecto, vemos, según la admirable exégesis blavatsquiana, al Principio Emanador del Cosmos y a sus Operadores los Elohim o Helio-jinas, — la Hueste de los Dhyanis Solares de los que habla el Libro de Dzyan o de Dhyan —, formando al Adán primero y bisexuado y colocándolo en un Paraíso de delicias, feliz pero irresponsable todavía por carecer de mente aún como va dicho, a la manera como felices, irresponsables y sin mente se desarrollan nuestros primeros años infantiles en el hogar de nuestros padres, porque la ley teosófica de la analogía tantas veces repetida, establece un paralelo perfecto entre las «edades terrestres» de la Humanidad y las edades de cada uno de los hombres, paralelo más filosófico y amplio que el científico entre la filogenia y la ontogenia.         
        Dentro siempre del repetido paralelo y gracias a estas enseñanzas arcaicas, vemos desenvolverse a la Humanidad en el transcurso de los cinco millones de años que se dicen transcurridos desde entonces ni más ni menos que nos hemos ido desenvolviendo cada uno de nosotros a lo largo de nuestras edades respectivas, a saber: una Edad de oro o infancia en el paraíso u hogar de nuestros padres, sin mente, sin responsabilidad y sin sexo activo; una Edad de plata o adolescencia en la que dichos tres elementos genuinamente humanos empezaron a desenvolverse; una Edad de cobre o juventud en que desenvueltos ya plenamente los repetidos elementos de nuestra personal independencia establecen el transito a la última edad, la Edad de hierro o de la virilidad en la que se opera la emancipación definitiva, y en la que el hombre a guisa de «cometa» fugitivo o peregrino pasa a otras regiones físicas y morales más o menos alejadas del hogar de su nacimiento, para ser, a su vez, centro de un hogar futuro que sirva de paraíso y de edad de oro a los nuevos seres que a él han de venir por la triple acción del sexo, de la responsabilidad y de la mente de sus progenitores, estableciéndose así la continuidad del Amor y de la Vida que vence siempre a las limitaciones y a la Muerte.         
        Este último extremo se halla determinado también en el Génesis cuando es leído esotéricamente, pues que Jehovah — uno de los Elohim: el Padre-Madre físico según el simbolismo de sus cuatro letras componentes de iod-he-vau-he — separa al primitivo Adán andrógino o sin sexo, en macho y hembra; con lo que quedaba asegurada físicamente la continuidad material de la especie, pero no la continuidad mental por cuanto ellos no habían comido aun de la «Fruta del Árbol de la Ciencia», es decir, no habían gustado todavía las delicias y las amarguras del Pensamiento, don excelso de dioses, otorgado al hombre-animal por Prometeo, «el que ve y percibe», en el mito griego; por Logo, en el mito nórtico y por Lucifer o Phosphoros, «el portador de la antorcha de Luz», por otro nombre Sat-anas, «el espíritu manifestado en las Aguas de la Vida», del mito mosaico; por Ur-anas (Urano, el cielo) y también Sat-ur-anas (Saturno) en otros mitos acadio caldeos que corrompidísimos en forma y fondo nos han sido transmitidos en los últimos días del Paganismo.         
         Pero adquirir la razón equivalía para la primera y simbólica pareja humana a adquirir la emancipación y la responsabilidad, acto de lógica «rebeldía» en un todo semejante a la «rebeldía» con que rompemos con el viejo hogar del nacimiento para constituir otro nuevo, y esto está representado en la expulsión del paraíso decretada por Jehovah contra ellos al par que los «condenaba» a comer el pan con el sudor de sus frentes y a criar sus hijos, cruz que es la base gloriosa de nuestra redención y emancipación. El otorgador de semejante don de independencia humana por encima del gregario espíritu animal nunca es, en efecto, el Padre, cuya dicha egoísta sería la de mantener al hijo en inocente estado bajo su férula protectora, sino el Maestro, el padre moral siempre por encima del padre físico, aunque ambas misiones sucesivas caractericen a los verdaderos padres, para acabar en la de hermanos y de amigos, como reza el Código de una moderna institución iniciática harto conocida.         
         La analogía sigue de un modo admirable a lo largo de esta sumaria historia que vamos haciendo de las primeras edades terrestres del hombre físico, porque dotados ya los lémures de una amplísima civilización (de la que aún quedan huellas en ciertos sitios tales como en el templo de Bamián y en la Isla de Pascua en el Pacífico, gracias a la tutela protectora de aquellos Instructores o Reyes divinos, de otros planetas venidos), transmitieron su civilización a un nuevo pueblo: el de la Raza Cuarta que empezó a desarrollarse en el ambiente de la Atlántida cuando aquel llegaba a su apoteosis y que alcanzó, se dice en la Doctrina Arcaica conservada por la Iniciación, un grado tal de cultura que superó a la nuestra actual en muchos órdenes de la vida. En otros términos: la púber Atlántida sustituyó a la impúber Lemuria; y aquellos Instructores divinos, con el prudente tacto emancipador de todos los padres para con sus hijos, fuéronse alejando física ya que no intelectual y espiritualmente de los hombres, entregándolos a su plena responsabilidad, karma o destino, mientras pasaban acaso Ellos, terminada su misión aquí abajo, a esferas más excelsas de actividad y de poder, para nosotros desconocidas, y se dice que eran tales entonces las juveniles facultades atlantes, en plena actividad aún «el tercer ojo de la intuición o mente superior», que su vista y su inteligencia eran indefinidas. ¡Tal salimos nosotros también del hogar paterno cuando nos lanzamos henchidos de vanidad y de energías a la lucha de la Vida!.         
        Pero ¡ay!, que semejantes vanidades juveniles pagarse suelen caras las más de las veces, porque olvidando las enseñanzas paternales, hijas de los dolores y experiencias de nuestros predecesores, nos lanzamos locos a peligrosísimas experiencias, y faltos de fe en el dicho de aquéllos, queremos ver por nosotros mismos con aquel «experiméntum periculosum» de que hablaron los clásicos. Y esto, que nos acontece más o menos a todos, acaeció también al pueblo atlante, el cual en la cumbre de su poderío científico, se adentró por el campo de la Magna Ciencia superhominal, por otro nombre Magia, ciencia de doble filo que, cual los ácidos más enérgicos de la Química, si bien llegan a producirlas más poderosas reacciones, pueden también atacar corrosivamente la vasija que los contiene a la menor debilidad o resquebrajadura que presente la misma. ¡Y la vasija atlante saltó: quiero decir que acarreó para muchos de aquellos seres la ruina total así que emplearon la Gran Ciencia para sus particulares egoísmos, si bien otra parte del pueblo de la Cuarta Raza, siguiendo fiel las enseñanzas de los Instructores, continuó las glorias primitivas, constituyendo el Pueblo Elegido como semilla para la Quinta Raza Raíz, o sea nuestra raza actual, en el seno del nuevo continente que, nacido se nos dice hace próximamente un millón de años cuando la Atlántida llegaba a su plena florescencia y la Lemuria moría, acogió en su seno esa Semilla de bendición y de continuidad, por los mismos días en que la Atlántida, en karma de sus maldades, era sepultada en las aguas del mar como se recuerda por todas las tradiciones religiosas occidentales que hablan veladamente de dicha sumersión o Diluvio!. ¿No acontece igual a diario entre la pléyade de jóvenes lanzados al mundo, y de la cual una parte sucumbe al embate de los vicios, mientras otra parte triunfa constituyendo el germen de los hogares futuros?.       
         No vamos a hablar aquí de la caída de la Atlántida, cuya tradición se conserva en tantos países bajo el mítico relato del Diluvio Universal, sino de sus consecuencias, admirablemente expuestas en el 2.° tomo de la D. S., a saber : la división de la primitiva Magia atlante en dos Senderos : el de los Iniciados, o de la Diestra, y el de los Sacerdotes, o de la Siniestra. Aquellos crearon los Misterios secretos; éstos, las Religiones y sus templos, en los que la doctrina tradicional, claramente enseñada en dichos Misterios, era velada aquí bajo el mito y la alegoría que son propios de todas las enseñanzas religiosas dadas para el vulgo de los mortales, al tenor de la distinción que taxativamente establece el propio Jesús en el capítulo XIII del Evangelio de San Mateo y IV de San Marcos.                 
         Una dolorosísima realidad vino, desde entonces hasta nuestros días, a pesar como losa de plomo sobre la humanidad sucesora del pueblo sumergido: la coexistencia de una doctrina secreta, sapientísima, tradicional y sólo comunicable bajo símbolo en los Misterios iniciáticos, o sea la doctrina esotérica, la íntima doctrina del corazón, con otra doctrina pública, vulgar, dada como pasto material a la grey de los eternos ciegos espirituales en múltiples religiones que se han ido sucediendo desde entonces sobre la faz de la tierra, doctrina exotérica del ojo, de la letra que mata, fábula, en fin, sin otra realidad que la de la verdad primitiva, subyacente, oculta por ella bajo el isiaco Velo. »Al vulgo, dice el citado texto (vv. 13 y 14), le predico en fábula o parábolas, para que viendo, no vea, y oyendo, no entienda; pero a vosotros, mis discípulos elegidos, os hablo claramente de los verdaderos misterios del Reino de los Cielos»; doctrina que dentro de la absoluta unidad iniciática a través de todos los tiempos y países, no era otra, literalmente, que la de los Misterios de Eleusis, Samotracia Mithra, etc., según se demuestra en el tomo Religión de Isis sin Velo (...).

Extracto de Simbolismo de las Religiones del Mundo de don Ilustre Q:.H:. Mario Roso de Luna.

jueves, 7 de enero de 2016

EL MANDIL DE AP:. - Demian Lucano.

                                
         EL MANDIL DE AP:. 
El Mandil es la prenda Mas:. que debemos ocupar siempre que estemos entre las cuatro paredes del T:. y en todas las actividades dentro y fuera de éste que hagan relación con un determinado ceremonial o ritual formal. En las siguientes líneas ahondaré en su importancia y simbolismo.
El Mandil es la prenda que todos los Iniciados Mas:. debemos ocupar a la altura de nuestra cintura, está compuesto por una múltiple gamma de alegorías que hacen referencia a nuestras filosofías de estudio. El Mandil va sufriendo diversas metamorfosis a medida que el Iniciado avanza en grado en la escala jerárquica y moral, siguiendo dicho recorrido, la decoración del Mandil va representando nuestra recepción dominada de conocimientos y vivencias en tanto al labrado de la piedra bruta. Es por ello que en grado de Ap:. el Mandil es blanco, símbolo de pureza y re-nacimiento; conforme su evolución se le van otorgando ciertas distinciones que aluden a la inteligencia, poder y control aplicado en las pruebas experienciales. Vale decir que las medallas, distinciones o colores del Mandil varían de acuerdo a las épocas, diferenciaciones geográficas y principalmente, a los ritos. Sin olvidar que es un símbolo que representa la perseverancia, la constancia y el adecuado uso de las virtudes. Muchas han sido las instituciones de carácter iniciático que han utilizado un distintivo secreto que les identifica en sus rituales, esto ha sido con el objetivo de guiarnos en nuestro camino a la Luz del concepto griego de Gnosis o Conocimiento (γνσις), así lo promovieron los Griegos, Egipcios, Esenios (…) hace más de 3.000 años.
El Mandil de Ap:. es una estructuración de nuestro Cosmos interno, nosotros hemos de darle un significado de acuerdo a nuestros objetivos y metas a futuro, pues éste refleja nuestra voluntad y el amor que poco a poco se le va otorgando a la institución Mas:. en donde cada QQHH:. debe hallar en sus íntimas profundidades la correspondencia con la esencia intrínseca de la institución, esa es la Gran Misión del Ap:., captar la relación etérica que conecta todos los símbolos, todos los signos y todas las señaléticas. Esta misteriosa visión busca por sí misma esconderse a los sentidos del recién Iniciado, pues solo ha de revelarse ante quienes posean un Verdadero interés y un Verdadero sentimiento de búsqueda, la energía de dicha dimensión ha estado siempre despierta y consciente a quién ha de mostrar parte de su gloriosa composición, esto recuerda las siguientes líneas: “Pide y recibirás, busca y encontrarás, golpea y las puertas se te abrirán”. (Mateo 7:7-11).
También en esta importante prenda se reflejan las características de nuestro T:., las cuales como hemos dicho, el Ap:. debe descubrir; también están desde un punto de vista simbólico las oficialidades de la Log:.: En el Ternario Superior ha de ubicarse el VM:. representando al Espíritu, a la Sabiduría o Principio de Verdad, en Gr:. de Ap:. la punta está dirigida hacia los planos altamente superiores, solicitando a modo de antena la suficiente inspiración para iluminar la conciencia en Log:. y en la vida Prof:., los rayos celestiales recibidos deben ser correctamente utilizados y maniobrados de acuerdo a la escuadra de la Razón. Este poder debe ser conscientemente asimilado a nivel celular y jamás debe ser operado fuera de la concepción de la Virtud; se forma así un pentágono o péntada, polígono regular de cinco lados, cinco vértices y cinco ángulos. Los otros dos componentes del Ternario son el PV:. que representa al Alma, a la Fuerza o Principio de Actividad y el SV:. al cuerpo o personalidad, a la Belleza o Principio de Armonía. Luego nos hayamos con el Cuaternario en donde se ubica el PD:. a nivel de mente, SD:. como la naturaleza emocional, GTI:. cuerpo etéreo y GTE:. cuerpo físico, la condición séptuple del Ser Humano (4+3=7) en co-relación con los diagramas geométricos Universales y cosmogónicos. A la cuerda que cruza la parte superior de nuestra cintura se le han asignado múltiples significados, pues éstos han de extenderse de su sentido primigenio que es la hermandad o confraternidad a las variadas ramificaciones o raíces que esto abarca: la Pureza del Hombre en sus actos, los Deberes y Derechos del Mas:., algunos también le han otorgado la infinitud de la divinidad que aún debe ser descubierta y otros, el deber protector del Iniciado hacia la humanidad, ya que él es un canal o conducto interdimensional; estas han sido algunas de sus atribuciones.
El Mandil es el “único” vestuario multisimbólico que debemos ocupar, nos recuerda a los albañiles y constructores operativos que ocupaban un delantal de cuero para trabajar y protegerse. Con ello vestimos un arcano triangular visto en la síntesis trina de Isis, Osiris y Horus; la Triple Joya Triratna de Budha, Dharma y Sangha; “Padre, Hijo y Espíritu Santo”; Brahma, Vishnu y Shiva; los tres estados de la manifestación o los tres Gunas: Sattva, Rajas y Tamas; Los Tres Reyes Magos de Oriente, símbolos del Verdadero Cristianismo que ha de manifestarse en Jesús “El Cristo” (Rey, Sacerdote y Profeta) a modo de ejercicio metafísico a la humanidad futura, considerando además las tres ofrendas: el oro como símbolo de realeza, incienso - símbolo de pureza del sacerdocio - y mirra - la resina más amarga - el don de la profecía. El Cielo y la Tierra engendran al Hombre formando también un Triángulo. El Cuadrado por su lado, es la figura que todo AP:. debe aprender a manejar ya que está relacionado con las formas físicas de los elementos que integran las Log:., es la materia en su estado más denso y las dimensiones del plano psíquico vistas en las columnas de asientos. El Círculo (el lazo) se cierra sobre sí mismo, es la perfección del Absoluto y su manifestación arquetípica en la Tierra, conlleva la protección de un círculo mágico y un anillo de poder en el plano invisible. Otras de sus tantas relaciones etimológicas serían con: el Sol, creador de la Luz y Señor del Fuego de la Vida; la Rueda de la Vida del Movimiento Samsárico, trascendente mediante el alcance del Moksha que es la liberación gracias al karma khanda y los tres marga (karma, gñana y bhakti); el disco alado del Zoroastrismo, el “Huevo Cósmico” o con Alfa y Omega en el alfabeto griego representando al Sublime Arquitecto de los Mundos bajo Memphis-Misraím.
El Mandil blanco no se debe manchar con el error, la conciencia debe estar limpia de toda impureza, nuestra misión con nosotros mismos y con el prójimo debe ser siempre elevada. Los otros tres Triángulos que lo conforman son la Fuerza Espiritual, Material e Intelectual, estímulos que nos han sido entregados para cumplir nuestro deber. La Aufklärung o iluminación intelectual y la Erleuchtung o iluminación espiritual deben ser los destinos. Pero no todo ha de alcanzarse inmediatamente, primero está la lucha en el plano de las Causas y de los Efectos y su pronto control simbolizado Masónicamente en la cámara de reflexiones.
A continuación expresaré el siguiente ejemplo para que nos mimeticemos con la importancia del aspecto “multisimbólico” del Mandil y así poder comprobar lo lejos que podemos llegar partiendo de la base de un solo símbolo:
Reflexionando en la interesante figura del pentágono que se forma con el Mandil de Ap:., hagamos el ejercicio de unir cada dos vértices del pentágono y obtendremos una figura denominada Pentagrama, que es una estrella de cinco puntas que en su interior forma también otro pentágono en donde, realizando el mismo ejercicio con un lápiz, nos hallaremos con otro pentagrama en donde se podrá dilucidar otro pentágono y así sucesivamente hasta el infinito. No es de extrañarse que estas dos figuras se encuentren a lo largo de toda nuestra naturaleza, ya sea en diversas clases de flores como también en estrellas de mar, pues como se sabe, la Proporción Áurea está detrás de todos estos cálculos, es la divinidad hecha forma. Un influyente miembro de las sociedades secretas: Leonardo Da Vinci, polímata florentino del Renacimiento Italiano, realizó el trazado del Hombre de Vitruvio con notas anatómicas y físicas. Este famoso dibujo posee un significado oculto en relación a estos estudios, ya que el pentágono es el número del Hombre o del Microcosmos; colocándonos en esa posición de piernas, brazos y cabeza como vórtice superior formaremos la figura geométrica, los cinco sentidos y los cinco elementos. Son muchas las falsas atribuciones que ha recibido este símbolo, pues en gran medida, es el esquema de nuestra relación con lo cósmico que podemos hallar en nosotros mismos. Una de las hipótesis que se rescatan es que si la punta mira hacia arriba, significa el aspecto material en el acto de mirar hacia la tierra, en cambio sí mira hacia abajo, simboliza que la cabeza mira hacia el cielo, invirtiéndose el valor, signo del abandono de la vida profana hacia una de carácter espiritual. A su vez es un símbolo presente en las construcciones de los Mas:. Operativos. Al igual que la esvástica del sánscrito suasti (bienestar), ha sido tergiversada, pues este último es signo de armonía, paz y equilibrio presente en algunas estatuas de Buda, como también en simbolismos románicos, en ceremonias Upanaianas Dui-Ya que significan “nacido dos veces”, en algunas tradiciones paganas se aplica la rueda zodiacal significando en Piscis “puerta del nacimiento” y en Virgo “puerta de la muerte”, también se ha visto en Thor - dios del trueno - en mitologías germánicas, en el Jainismo, Judaísmo, Cristianismo, tradiciones IndoEuropeas, chinas, entre otras tantas más, siempre aludiendo a un significado iniciático y curiosamente invertida en 45 grados por la bandera del Tercer Reich nacionalsocialista Alemán, la “Raza Aria” del esoterismo Nazi, pocos conocen la búsqueda secreta de Hitler por hallar las puertas a la región perdida de Hiperbórea.
En fin, a modo de conclusión, tengo el interés de dejar en la mente de los que lean o escuchen este trabajo, sobre todos los estudios a los que nos puede llevar sólo un pequeño símbolo que a simple vista de ojos profanos puede no aparentar nada. Ya vemos que sólo una pequeña raíz – que de hecho, está presente en nuestro Mandil - nos puede conducir a un enorme árbol de Verdades, no olvidemos que todo está conectado y entrelazado entre sí, la espectacular belleza de este pensamiento es la que jamás debemos disipar de nuestra mente y corazón cada vez que nos adentramos en Mas:., pues ese es uno de los propósitos de nuestra Institución, la de nutrirnos constantemente del éxtasis de la Unidad.

Fraternalmente DEMIAN LUCANO.-




BIBLIOGRAFÍA
  • Diario Masónico.com / Origen y significado del Mandil Masónico. www.diariomasonico.com/reportajes/origen-y-significado-del-mandil-masonico
  • Significado figuras geométricas básicas. http://acaciag13.260mb.com/Trabajos1G/SignificadoFigurasGeometricasBasicas.pdf
  • Pentágono, pentagrama, pentaculo. http://pentagono-pentagrama-pentaculo.blogspot.com/
  • Alfa y Omega. http://es.wikipedia.org/wiki/Alfa_y_omega
  • Aportes personales.

martes, 5 de enero de 2016

Posición del Faraón - Demian Lucano.

  
Una vez que hemos ingresado al T:. Mas:. debemos sentarnos en nuestros respectivos puestos, pero no de una forma cualquiera, sino bajo una determinada posición. Esta forma de sentarnos responde a una antigua regla repleta de simbolismos y alegorías espirituales que debemos cumplir para el buen funcionamiento y desarrollo de los trabajos que tratamos en sesión. Nuestra postura corporal es fundamental para la correcta manipulación de las energías espirituales y esto los antiguos lo sabían. Remotos tiempos atrás, la época de oro Egipcia se caracterizaba por sus Grandes Misterios, sus grandes planes arquitectónicos, su material cultural exquisito compuesto por magnánimas y sobrenaturales construcciones, etc; pero cabe recalcar que el trasfondo de toda dicha monumentalidad era de carácter esotérico y espiritual. Las ideologías de los Egipcios velaban por una óptima trascendencia del Ser Humano, su conexión con el Saber y el fondo de las cosas era su principal búsqueda. Se cree que los Egipcios y otras culturas antiguas como los Sumerios, recibieron visitas de seres de otros planetas que fueron los Padres de nuestras civilizaciones actuales, fueron los formadores y constructores de lo que sería el “mañana” del planeta Tierra. La Teosofía postula estas visitas desde el comienzo de los tiempos, durante varios capítulos de las Antiguas Civilizaciones y a lo largo de las ancestrales Razas Raíces, sin dejar de considerar que hay millones de años entre la estación de una raza a otra. Pues estos seres, años luz más avanzados y superiores que nosotros, vinieron a entregar las claves que nos llevarían en un futuro a la ascensión cósmica, no sólo de nuestras individualidades sino también de nuestra orbita planetaria, entregaron los secretos a las mentes elegidas y confirieron diversas iniciaciones a los sagrados Misterios del Universo. Cabe aventurar que muchas de sus magníficas claves no quedaron sólo en el corazón de los Verdaderos Iniciados, si no que ellos se vieron en la necesidad de plasmar huellas que quedaran a lo largo de la Historia Universal y que luego nosotros, las gentes del futuro, pudiésemos descifrar. Es así que observamos con cierta meditación e incertidumbre las grandes pirámides, como si viésemos pero no viésemos, como si algo nos ocultaran bajo la increíble composición y alineación de esas gigantescas rocas. El observador nunca queda conforme y no le queda más opción que regocijarse en el misterio y en la duda; pues tal cual como debemos observar detenidamente las imágenes o símbolos Mas:., debemos hacerlo con las esculturas del Ayer, pues en la contemplación podremos desplazar nuestra mente mucho más allá de lo aparente, el Universo es Mental y ésta puede ‘ingresar’ a parajes que creíamos imposibles y ver lo que tanto anhelamos ver, nada es imposible para el Espíritu, sólo basta del correcto uso de sus inherentes facultades.
La civilización Egipcia poseía elevados conocimientos en todas las materias: arquitectura, matemática, astronomía, astrología, arte, literatura, minería, topografía, entre otras tantas más. Además poseían una rica mitología que plasmaba sus diversas concepciones sobre la creación y entregaban una personalidad divina a cada acontecer social y natural que tuviese un significado en relación al Kosmos. Los Faraones y los/as altos/as Sacerdotes-Sacerdotisas eran representantes de la meta que todo humano debía conferir y ellos tenían el particular privilegio de poseer una “Silla” para poder dirigir. Pues, no sólo dirigían masas, si no que eran los canales que unían al Cielo con la Tierra, teniendo la responsabilidad de bien encaminar a la humanidad. “La Silla” de los faraones no debía necesariamente entregar comodidad a quién la usara, sino de alinear la postura corporal para que ésta funcionara como un receptáculo a los dioses. Bien se sabía que los elevados cargos practicaban el Yoga Egipcio en diversos ceremoniales, así adaptaban sus cuerpos para las comunicaciones con los Genios de los Templos de las Estrellas. La columna vertebral derecha, la nariz levemente hacia abajo, las piernas en escuadra con ambos brazos y manos que descansan sobre las rodillas, es la posición ideal. Ahora sobreviene una interesante pregunta, ¿por qué?, ¿qué significa esta posición?, cabe decir que no es sólo por una complacencia a la urbanidad y las buenas costumbres, además de eso, va por la correcta alineación de nuestros vórtices y espirales de energía. Cuando estamos con la espalda gacha o con una mala postura en sí, nuestro cuerpo interpreta esto como una posición de descanso o de sueño y no estamos lo suficientemente receptivos al medio ambiente, ya que nuestro cuerpo toma como respuesta obvia el estímulo físico que nosotros le inferimos.
Muchos han sido los idearios divinos que se le han atribuido a la complexión de espalda derecha y vertical; la meditación, que es la abstracción sensorial de la concentración en un punto fijo auto-sostenido con la mente, debe realizarse con la espalda vertical, ya que sólo de esa forma podremos lograr una adecuada alineación de nuestro Ser Interno y la perfecta manifestación del Espíritu en resonancia magnética con todo cuanto existe. El proceso de la elevación de la energía en el marco de nuestro sistema ‘cuerpo – mente – alma’ funciona gracias a la correcta utilización de nuestro cuerpo. No es casualidad que todas las Antiguas Escuelas de Misterios tengan en común, pese a la contraposición de épocas, culturas y aspectos geográficos, la sincronía del cuerpo en tanto a la postura de la espalda, lo cual activa nuestros canales sensoriales y nos aísla de toda ilusión flotante del ambiente. Esta posición nos crea un aura de protección, o mejor dicho de liberación, ante todo tipo de pensamiento o emoción profana y por ningún motivo, mientras dure la ceremonia o el acto meditativo, se debe abandonar la posición, la atención debe estimular permanentemente el no – quebrantamiento del ideal. Es por ello que la tradición Mas:. hace utilización de la posición Faraónica, debiendo procurar no movernos, no cruzar ni manos ni piernas, ya que eso destruye el Egregor que se debe armar en Log:., el Egregor es una especial energía que nos ‘une’ entre nosotros y nos ‘une’ con la divinidad, funciona gracias a la buena predisposición y amor entre los HHnos:. Y HHnas:.. Por ejemplo, la palabra ‘yoga’ tiene relación con el concepto egipcio ‘sema’, que significa “unión”. ‘Sema’ se dibuja con un jeroglífico que representa la tráquea y los pulmones. En la posición en la cual nos sentamos, hacemos un adecuado ejercicio de la respiración y esto permite la claridad mental, no es casualidad que los Egipcios relacionaran ambos conceptos de “unión” con “respiración” y estos con la postura de la espalda. El V:. M:. cumple un rol importantísimo, ya que gracias a su posición en el práctico y simbólico Oriente, hace uso y crea frutos dada la limpieza de su consciencia. Se dice que en estado de Egregor, todos los hermanos podemos pensar el mismo concepto a la vez sin expresarlo verbalmente, es el poder de la correspondencia. No es de dudar que en el Antiguo Templo de Karnak, dedicado a la Conciencia, la comunicación haya sido netamente telepática.
Con relación a lo anterior, en los antiguos jeroglíficos plasmados en la literatura y en las ciencias artísticas, se pueden visionar estos conceptos. La masas alaban la poderosa presencia del faraón, el cual está sentado en posición de observación y sabiduría, el tamaño de las figuras va en relación con el ámbito jerárquico, por lo tanto, de mayor en menor es el porte de las holografías según la relación que el personaje tenga en el sendero de la Divinidad. Las estatuas, ubicadas en las afueras de los Templos, cuidando y salvaguardando los secretos que en él se manifiestan, presentan a los Dioses o deidades – que más bien eran “acciones vitales” representadas en animales, un comportamiento que transforma y perfecciona - sentados también en “Sillas”. Pues, el pueblo, sólo poseía taburetes u otro tipo de bancas para el descanso. Resulta extraño que un personaje importante tuviese una “silla” en su propiedad que fuese para el descanso o las labores, ya que siempre se ocupó la “silla” como un punto Sagrado de Contacto. Además, quién la haya ocupado, siempre tuvo su consciencia por sobre la de los que ocupaban taburetes y de tal forma podía incidir en las mentes de los demás. Las puertas de luz que bajan desde lo alto entran a través del entrecejo del sabio, al sexto Chakra o Ajna, simbolizado por una flor de loto color índigo o azul violeta con dos pétalos, centro Solar Jupiteriano que corresponde al cuerpo celestial, donde reside Atman o Ser Interno. La puerta clarividente activada recibe la conciencia Crística siendo su radiación electromagnética la que hemos de dirigir de acuerdo a su Voluntad. Según ciertas interpretaciones, varias claves sobre la postura están en “El libro de las Revelaciones” o “Apocalipsis de San Juan”, el último libro del Nuevo Testamento, en donde se dice que ahí habitan múltiples referencias simbólicas y funcionales alusivas al Tercer Ojo, obra que en su conjunto, se cree describe la ascensión de la Energía Kundalini y su desplazamiento interno a través de la columna vertebral. Nuestro Ilustre Q:. H:. C.W. Leadbeater, influyente miembro de la Sociedad Teosófica, asegura que mediante la extensión de un “tubo etérico” desde el tercer ojo, es posible desarrollar visión telescópica y microscópica. La dimensión espiritual no tiene límites. El estudio de los chakras está inserto en el corazón de Egipto, de hecho, en la Escuela de Misterios se enseñaba a los Elegidos a aprender en profundidad esta ciencia tan sólo en sus primeros siete años de vida, a su vez, a lo largo de las Eras zodiacales, los templos se instauraban en ciudades de acuerdo a una planimetría del cuerpo humano, cada ciudad escogida representaba un determinado chakra y la arquitectura interina de cada Santuario reflejaba este mismo diseño, cada laberinto planteaba un torrente energético, una vértebra de la columna, un órgano, etc, etc.
En conclusión, no deseo crear una confusión entre la Posición del Faraón con otras corrientes de meditación, ya sean Orientales, tántricas, Zen, entre otras; sólo deseo expresar y realzar la importancia que existe en la postura de la columna vertebral, que de estar recta podemos conectarnos con la Realidad de las cosas. La esencia de la Unidireccionalidad mental llena todo el espacio de la consciencia, liberándonos de la perturbación. Además existe una importante relación - al menos entre las mitologías de Egipto, India, China (…) - sobre la concepción del concepto de dualidad, planteando las formas de lograr trascenderla, que es el ideal y búsqueda de todo estudiante de las Ciencias Herméticas. La iluminada y misteriosa figura del Faraón simbolizó al Hombre que pudo armonizar en su Ser ambas polaridades de energía, logrando la tan importante “Yug” o “unión” antes dicha. La armonización entre HA, energía solar activa y THA, energía lunar pasiva o entre Yin y Yang según la escuela filosófica Taoísta. Es la búsqueda de la Mas:. en el equilibrio de la Sal y el Azufre, sólo mediante el Mercurio Sátvico podremos conocer la Luz. No olvidar que la Vida misma, en cualquiera de sus expansiones, es trabajo; trabajar en la formación de la llave que abrirá la puerta celestial del Ankh a la Vida Eterna. 


Demian Lucano.-

Queridos Lectores. - Demian Lucano.


A mis queridos lectores de Diario de Alquimia Mental, debo comunicarles que el motivo por el cual no he subido entradas ni artículos ahora último ha sido estrictamente por el caracter oculto y secreto que estos contienen, he dudado mucho (meses) en subir gran variedad de textos debido a lo que sus publicaciones significan. Pero ahora, después de un tiempo, he reflexionado en dicha acción y he llegado a la conclusión de que accederé en algunas excepciones. La contemporaneidad y la tecnología nos brinda la existencia de múltiples plataformas para acceder al conocimiento e información: muchos libros pueden descargarse desde internet, en formato Word o PDF según corresponda, muchos tratados o textos pueden conseguirse en bibliotecas públicas, librerías o tiendas de antiguedades, muchos conocimientos pueden ser transmitidos verbalmente si sabemos a quién o donde preguntar; al fin y al cabo, todo está al acceso de quién busque, el conocimiento de la Verdad será revelado a quién con anhelo lo desee en pureza de corazón y espíritu; nada puede hacer un simple administrador de blogspot en frenar el amor hacia lo Sagrado o el interés de quién verdaderamente quiere iniciarse en los Grandes Misterios del Hombre y el Universo. 
          Conciente estoy de que el conocimiento mágico de la Verdad ha sido considerado por mí y por muchos como el grandioso Oro alquímico en su más bella expresión. Aun así, cada Hombre y Mujer debe buscar dentro de sí al Gurú Interno, al Íntimo de los gnósticos, al Atman de los Yoguis, y así emprender el recorrido iniciático hasta convertirnos, en un futuro lejano y no tan lejano, en Grandes Magos de las Estrellas.
          Actualmente nos encontramos en una Era especial, la Era Acuariana, las personas están recibiendo constante comunicación por parte de Seres y Espiritus Superiores de distintas esferas materiales y anti-materiales. Estos poseen la íntima necesidad de hacernos despertar y razonar en el auto-conocimiento de nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Ellos ya pasaron por este proceso hace muchos eones de tiempo y ahora tienen la bondadosa intención de ayudarnos a nosotros. Las gentes reciben conciente o inconcientemente gran cantidad de información por parte de todo lo creado, sólo el que inicie con el Fuego y el Agua su camino hacia lo vedado, encontrará que cada hoja, tronco, río, partícula de aire, insecto, persona o animal ha ser un canal que revela el tesoro escondido del Anima Mundi. 
          Los registros Akashicos están a nuestra disposición y son observables por quién haya trabajado con la vista y el oído interno, con la clarividencia, la clariaudiencia, entre otras facultades además del compromiso, seriedad y respeto que esto significa. El Hombre y la Mujer humanos están magnetizándose cada vez más en el aura florida del misticismo puro, ellos han de meditar profundamente en la Maestría que en cada uno de nosotros se encuentra. El Maestro y la Sacerdotiza en suprema comunión deben trabajar juntos y viajar hacia los más elevados planos de conciencia cósmica, en donde podrán trascender hacia lo magnífico y formarse así en afrodisiacas entidades angélicas. Nuestra Raza Aria debe ser digna de ser llamada como tal, nuestro destino está en nosotros mismos, tenemos las Herramientas, sólo hay que descurbrirlas.
           Finalmente, queridos, amados y muy respetados lectores de Diario de Alquimia Mental, no hay nada que un autor y administrador pueda hacer por detener la electricidad irradiante del fruto de Vida interior que motiva la necesidad de Conocer, contemplar, comprobar y practicar. Es por ello que he desligarme del Oscurantismo Pisciano, dejándome envolver por la grandiosa ventisca inmaculada de nuestra aireática Era actual.


DEMIAN LUCANO.

sábado, 22 de agosto de 2015

NÚMEROS 1, 2, 3, 4. - Demian Lucano.




Los números 1, 2, 3 y 4 son los primeros representantes del Origen del los Tiempos. Al ser los números que otorgan la Gran Iniciación a las manifestaciones trascendentales existentes, son los que indudablemente deben ser comprendidos en la primera etapa del adepto.

Número 1 

Más allá de todo lo observable con los aspectos sensoriales físicos, de todo lo que la mente nos indica como supuestos verdaderos y de lo que creemos como un final en todos los órdenes posibles, existe una Realidad Infinita que está fuera del tiempo, del espacio y de cualquier tipo de medición científica humana. Esta realidad ha existido desde el comienzo de los tiempos y permanecerá hasta el fin de ellos, sin poder determinar, propiamente tal, su "comienzo", ni el advenimiento de un eventual "final".
    Al conocimiento de esta génesis se le denomina con el apelativo de Sacro o Sagrado y es a la que la religión aspira en la verdadera acepción del concepto. Esta Unidad Absoluta ha sido estudiada bajo múltiples senderos o diversas interpretaciones que varían, en la mayoría de los casos, según la cultura y las épocas. Aunque aparentemente existan diferencias, todas las religiones poseen al unísono el mismo objetivo en común, que se caracteriza por alcanzar una relación de correspondencia y fusión con dicha Entidad. Llamesele Tradición (o lo que es Tradicional), a esta unión indisoluble de carácter Sagrado y que es susceptible de ser transmitida.
    El número UNO es esta Realidad Suprema que abarca al Kosmos en su totalidad - pues éste habita dentro de la misma - también se le denomina como el TODO, el cual es omnisciente, omnipresente y omnipotente. El TODO se auto-sostiene, permaneciendo inmóvil e inalterable. Su constitución es eterna, por lo tanto, no posee un instante de nacimiento ni uno de expiración; ni un punto de partida ni un punto final, siempre ha existido y siempre existirá, su tránsito es indeterminable. Al TODO se le han otorgado muchos nombres, uno de ellos es el de Dios.
Se modela como un punto en el centro de un círculo. La irradiación de dicho punto geométrico Universal en línea recta descendente esclarifica la facultad de Acción o Actividad Formadora-Creativa El número UNO como línea recta ascendente es la representación de nuestros esfuerzos por alcanzarlo, es el despertar de la divinidad que nos re-conecta con su Magno Reino de Absolutividad.


Número 2

 Es la manifestación Dual de la Unidad. El número UNO es el Padre como Eterno Principio Masculino y Fuerza Positiva, sin forma, impersonal, inefable, simbolizado por el Sol. El número DOS, vendría a ser la Madre Divina, Eterno Principio Femenino y Fuerza Negativa, nacida como un desdoblamiento de la Causa Primera. Es la Femineidad Receptora y Productora de toda la Naturaleza, simbolizada por la Luna. Los egipcios le llamaban Isis “La Gran Maga o diosa Madre”, bajo el velo de su rostro se esconden los Grandes Misterios de las Edades, ningún mortal ha apartado el velo que le cubre. Representa la dualidad aparente de todos los pares de opuestos existentes, desde los cuales, ejemplos se propagan hasta el infinito. Es el desarrollo de los distintos grados entre los extremos de una línea recta, en donde, por ejemplo, la luz y la oscuridad son dos manifestaciones de un mismo fenómeno, son idénticos, sólo difieren en su escalón vibratorio. Aun así, es indeterminable la escala de graduación ya que es imposible verificar donde comienza uno y/o termina el otro. Este espectro dualístico se ve representado en las dos columnas J:. y B:. del Templo del Rey Salomón, entre una y otra reside el GRAN ARCANO.
Entonces, astrológicamente, el número DOS es el Sol y la Luna; por otro lado, en el TAO, los dos elementos Fuego y Agua son los principales de la vida; el primero nos lleva a ascender, a buscar la unión con lo Superior Trascendente, y el segundo, a atraer hacia abajo, transformando lo Trascendente en inmanente.

Número 3

 Corresponde a la parte del Génesis en la que dice: “Dios dijo hágase la Luz y la Luz fue hecha”. Deriva de la lengua latina ‘TRINUM’ o ‘TIUBIUM’, es el primer número impar, se compone por la reunión de TRES UNIDADES: del UNO como la UNIDAD y del DOS como el primer número par. El esoterismo revela que el número UNO no se puede considerar como impar, ya que al ser UNIDAD y ORIGEN, no puede ser CANTIDAD, por ende, la primera CANTIDAD es el número DOS.
A lo largo del recorrido de la Historia, la cifra mágica TRES ha poseído una poderosa connotación sagrada y mística alusiva a la Perfección; Aristóteles consideró que contiene en sí, el PRINCIPIO, el MEDIO Y el FIN. Platón lo consideró como la imagen del Supremo en la triple síntesis dimensional de Materia, Espíritu e Intelecto. Se le da gran importancia en la Mitología Romana y Griega, como también en la de los Caldeos, Druidas, Judíos, Esenios, Egipcios, tradiciones Asiáticas, entre otras. Es el Ternario que corresponde a la Armonía perfecta y equilibrada de todos los Seres y todas las Cosas, es el punto de balance entre las fuerzas centrípetas -Principio de Contracción- y centrífugas -Principio de Expansión- que se resuelven en la perfecta proporción Universal.
Por consiguiente, este número, conforma una de las principales bases de la Aritmética y es de alto poder Cabalístico. Secretamente, gobierna las íntimas regiones de la Conciencia Humana. Poseedor de una Virtud Secreta por los antiguos filósofos y matemáticos, la Ciencia de los Números tenía como única base para sus diferentes operaciones la cifra TRES.
Según el Ocultismo, el TERNARIO se aprecia en los TRES MUNDOS: el Elemental, el Celeste y el Intelectual; en el Universo existe la Materia, el Movimiento y el Espacio; al Tiempo se le conoce como base de medida en Presente, Pasado y Futuro; las potencias espirituales del hombre son la Memoria, el Entendimiento y la Voluntad; dotado de CUERPO, ALMA y ESPÍRITU; desde una visión superior, los atributos innatos del SER SUPREMO son Infinito, Eternidad y Sumo Poder.
Por lo tanto, el Número 1 es el Padre que está en Secreto, la Mónada desde la cual nace la Madre Divina o Número 2, la que a su vez se desdobla en el Número 3 que es PADRE, MADRE E HIJO -Positivo, Negativo y Neutro-. Es la Divinidad Inmortal que habita en cada ser viviente y que a su vez se desdobla en el Alma Anímica que todos poseemos. He aquí Osiris como el Padre, Isis la Madre y Horus el Hijo en una parte de la cosmogonía de Heliópolis egipcia. En Alquimia, estos son los 3 Elementos Principales dentro de la Gran Obra Universal: Azufre, Sal y Mercurio, componentes para el Oro Espiritual o Piedra Filosofal Interna. El número 3 se ha representado vastamente en la historia del Arte, es la Urania-Venus de los Griegos y conocida en el famoso cuadro  “El Nacimiento de Venus” de Botticelli.
En la religión católica el TRES es una llave que revela secretos bastante poderosos sobre la metafísica intrínseca de su núcleo; con ello, no olvidar a los TRES grandes fundadores de la historia: MOISÉS, JESÚS y MAHOMA. Por otro lado, el número se sigue repitiendo, vemos los estados Sólido, Líquido y Gaseoso de la física; los Tres Reinos Naturistas: Animal, Vegetal, Mineral (...) Resultaría eterno clasificar la enorme cantidad de aplicaciones ternarias que aparecen en la Naturaleza, ciencia, química, física, matemáticas, ocultismo, astrología, religiones, arte, música, etc.
En Mas:. este número se repite a lo largo de toda su ritualística, para ser breve sólo mencionaré el emblema de LIBERTAD - IGUALDAD - FRATERNIDAD, en la marcha, los golpes, los TRES deberes del TESTAMENTO, los TRES VIAJES, las TRES CUALIDADES vistas en las TRES luces y en TRES columnas, más otras repeticiones ternarias a lo largo de diversas ceremonias. Tiene una importante manifestación en Log:., ya que TRES Maestros forman un LOG:.; que CINCO, TRES Y DOS, la Gobiernan y que SIETE, TRES y CUATRO la hacen Justa y Perfecta.


Número 4
 Es el arquetipo de la totalidad y cuaternidad del UNO. Apareció en las visiones de los profetas Exequiel, Daniel y Enoch; de entre los números simbólicos el cuatro es el que tiene la mayor cantidad de asociaciones. Algunas de sus relaciones son las siguientes: con los CUATRO elementos: Tierra, Agua, Aire, Fuego; los CUATRO evangelios: Mateo, Marcos, Lucas, Juan; los CUATRO Vedas: Rig, Sama, Láyur, Átharva; y principalmente con el cuadrado y la Cruz. Los cuatro ángulos de la cruz representan los cuatro puntos cardinales de la Tierra: Norte, Sur, Oriente, Occidente; las cuatro edades: Oro, Plata, Cobre, Hierro; las CUATRO fases de la luna: Nueva, Cuarto Creciente, Llena, Cuarto Menguante; las CUATRO estaciones del año y los CUATRO caminos: Arte, Filosofía, Ciencia y Religión. Por otro lado, se relaciona también con los Ríos del Paraíso, las cuatro letras del nombre de Dios: Y-H-V-H; las edades del Hombre: infancia, juventud, madurez, vejez; las cuatro cualidades alquímicas: frío, seco, húmedo, caliente; las cuatro funciones psicológicas según Jung: intuición, sensación, pensamiento, sentimiento; y Las Cuatro Nobles Verdades del fundamento filosófico budista. Volviendo con la cruz, esta revela “La Cuadratura del Círculo” que es la clave del Movimiento Perpetuo que está sostenido por la energía del Tercer Logos, ya que si ésta dejara de fluir el Movimiento Perpetuo perdería su estabilidad, provocando una catástrofe a nivel cósmico.
    El CUATRO es la brújula de orientación en el plano tridimensional, ha de venir a instruirnos en el recorrido iniciático, es el poder de la conservación en el tiempo y la estabilidad del equilibrio ternario. El CUATRO fusionado vuelve a representar el número UNO, ya que mediante esta esfera puede el TODO reproducirse en la infinita variedad de sub-manifestaciones que he nombrado, 4: (1 + 2 + 3 + 4 = 10) encontramos que (10 = 1 + 0 = 1), volvemos al Origen.

Ha resultado muy interesante la realización de esta entrada, apasionante fue percatarse como todo está inter-relacionado entre sí. Ir encontrando las respuestas a un profano torbellino de conocimientos resulta ser muy satisfactorio. Vale decir, a modo de finalizar, que el Tarot va representando cada uno de los números vistos: El Mago, el primer Arcano Mayor, vendría a ser la UNIDAD, La Sacerdotisa es la DUALIDAD, La Emperatriz el TERNARIO y El Emperador el CUATERNARIO. Todos los simbolismos antes descritos están plasmados en las imágenes de los naipes y muy hermosamente en su versión egipcia.


Fraternalmente Demian Lucano.-