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jueves, 25 de enero de 2018

EL KYBALION - GÉNERO MENTAL




EL KYBALION
LOS MISTERIOS DE HERMES
TRES INICIADOS.

CAPITULO XIV
GÉNERO MENTAL

Los estudiantes de psicología que han seguido atentamente el tren del pensamiento moderno en lo que respecta a los fenómenos mentales habrán quedado extrañados de la rara insistencia de la idea o concepto de la dualidad mental que se ha manifestado tan fuertemente durante los diez o quince años últimos, y que ha dado origen a gran número de plausibles teorías concernientes a la naturaleza y constitución de esa "doble mente". El difunto Thomson J. Hudson alcanzó gran popularidad en 1983 al enunciar su conocida teoría sobre las "mentes objetiva y subjetiva", que, según sostenía, existían en cada individuo. Otros autores han llamado igualmente la atención con sus teorías referentes a las mentes "consciente y subconsciente", mentes voluntaria e involuntaria, mente activa y pasiva, etc. Esas teorías podrán diferir según cada autor, pero siempre queda el principio básico que es el de la dualidad mental.
     El estudiante de la filosofía hermética se siente tentado por la sonrisa cuando lee y oye hablar de esas numerosas teorías nuevas, respecto a la dualidad de la mente, adhiriéndose cada escuela tenazmente a su propia doctrina, proclamando cada una con empeño que ha sido ella la que ha descubierto la verdad. El estudiante que hojee el libro de la historia oculta encontrará en su mismo principio referencias a las antiguas enseñanzas herméticas sobre el principio del género. Y si prosigue su examen, encontrará que esa antigua filosofía conoció el fenómeno de la dualidad mental y la explicó mediante la teoría del género en la mente. Este concepto del género mental puede ser explicado en pocas palabras a los estudiantes que ya se han familiarizado con las teorías modernas que aluden al mismo. El principio masculino de la mente corresponde a la llamada mente objetiva, mente consciente, mente voluntaria o activa, etc., en tanto que el principio femenino corresponde a la llamada mente subjetiva, subconsciente, involuntaria, pasiva, etc.
     Por supuesto, la enseñanza hermética no concuerda con las muchas teorías modernas concernientes a las dos fases de la mente, ni admite muchos de los hechos proclamados por esas escuelas en apoyo de ese doble aspecto. Si indicamos la base de la concordancia es para facilitar al estudiante la asimilación de los conocimientos adquiridos con anterioridad sobre la filosofía hermética. Los estudiantes de Hudson conocerán la proposición que se hace en el principio del segundo capítulo de su obra "The Law of Psychic Phenomena" (la Ley de los Fenómenos Psíquicos), que dice: "la jerigonza mística de los filósofos herméticos expresa la misma idea general"... o sea la dualidad de la mente. Si el doctor Hudson se hubiera tomado el trabajo de descifrar algo más "la jerigonza mística de la Filosofía Hermética" hubiera recibido mucha luz sobre el punto de la dualidad de la mente; pero entonces, quizás, su obra más interesante no hubiera sido escrita. Consideremos ahora las enseñanzas herméticas concernientes al género mental.
     Los instructores herméticos imparten enseñanzas concernientes a este punto, pidiendo a sus discípulos que se atengan al proceso de su propia conciencia, a su propio yo. El discípulo fija entonces su atención internamente sobre el ego que está en cada uno de nosotros. Cada estudiante ve que su propia conciencia le da como primer resultante de la existencia de su yo: "Yo Soy". Esto, al principio, parece ser la palabra final de la conciencia, pero un examen ulterior desprende el hecho de que esto "yo soy" puede separarse en dos partes distintas o aspectos que, si bien trabajan al unísono y en conjunción, sin embargo puede ser separadas en la conciencia.
     Si bien al principio parece que solo existe un único Yo, un examen más cuidadoso revela que existe un "yo" y un "mí". Este par mental difiere en características y naturaleza, y el examen de esta, así como de los fenómenos que surgen de la misma, arrojan gran luz sobre muchos de los problemas de la influencia mental.
     Comencemos considerando el "mí", que generalmente se confunde con el "yo", si no se profundiza mucho en los recesos de la conciencia. El hombre piensa de sí mismo (en su aspecto de "mí" o "me") como si estuvieran compuesto por ciertos sentimientos, agrados, gustos, y disgustos, hábitos, lazos especiales, características, etc., todo lo cual forma su personalidad, o el ser que conoce él mismo y los demás. El hombre sabe que estas emociones y sentimientos cambian, que nacen y mueren, que están sujetos al principio del Ritmo y al de la Polaridad, cuyos principios lo llevan de un extremo a otro. También piensa de sí mismo como cierta suma de conocimientos agrupados en su mente, que forman así una parte de él.
     Éste es el "mí" o "me" del hombre.
     Pero quizás hemos precedido demasiado aprisa. El "mí" de muchos hombres está compuesto en gran parte de la conciencia que tiene de su propio cuerpo y de sus apetitos físicos, etc. Y, estando su conciencia limitadas en alto grado a su naturaleza corporal, prácticamente "viven allí". Algunos hombres van tan allá en esto que consideran su apariencia personal como parte de su "mí", y realmente la consideran parte de sí mismo. Un escritor dijo con mucho humorismo en una oportunidad que el hombre se compone de tres partes: "Alma, cuerpo y vestidos". Y esto haría que muchos perdieran su personalidad si se les despojara de sus vestidos. Pero, aun aquellos que no están tan estrechamente esclavizados con la idea de su apariencia personal, lo están por la conciencia de sus cuerpos. No pueden concebirse sin él. Su mente les parece que es algo "que pertenece" a su cuerpo, lo que, en muchos casos, es realmente cierto.
     Pero conforme el hombre adelanta en la escala de la conciencia, va adquiriendo el poder de desprender a su "mí" de esa idea corporal, y puede pensar de su cuerpo que es algo "que pertenece" a su propia parte mental. Pero aun entonces es muy capaz de identificar el "mí" completamente con sus estados mentales, sensaciones, etc., que siente existen dentro de él. E identificará esos estados consigo mismo, en vez de estimarlos como simples "cosas" producidas por su mentalidad, existentes en él, dentro de él y proviniendo de él, pero que, sin embargo, no son él mismo. Puede comprobar también que esos estados cambian mediante un esfuerzo volitivo, y que es capaz de producir una sensación o estado de naturaleza completamente opuesta de la misma manera, y, sin embargo, sigue existiendo siempre el mismo "mí". Después de un tiempo, podrá así dejar a un lado esos diversos estados mentales, emociones, sentimientos, hábitos, cualidades, características y otras posesiones personales, considerándolas como una colección de cualidades, curiosidades o valiosas posesiones del "no mí". Esto exige mucha concentración mental y poder de análisis de parte del estudiante. Pero ese trabajo es posible, y hasta los que no están muy adelantados pueden ver, en su imaginación, como se realiza el proceso descripto.
     Después de realizado ese ejercicio el discípulo se encontrará en posesión consciente de un "Ser" que puede ser considerado bajo su doble aspecto del "yo" y de "mí". El "mí" se sentirá como algo mental en lo que pueden producirse los pensamientos, ideas, emociones, sentimientos y otros estados mentales. Puede ser considerado como si fuera la "matriz mental", según decían los antiguos, capaz de generar mentalmente. Este "mí" se denuncia a la conciencia poseyendo poderes de creación y generación latentes, de todas clases. Su poder de energía creadora es enorme, según puede sentirlo uno mismo. Pero, a pesar de todo, se tiene la conciencia de que debe recibir alguna forma de energía, bien del mismo "yo", inseparable compañero, o bien de algún otro "yo", a fin de que así pueda producir sus creaciones mentales. Esta conciencia aporta consigo una realización de la enorme capacidad de trabajo mental y de poder creador que encierra.
     El estudiante encuentra pronto que no es todo lo que hay en conciencia íntima, pues ve que existe un algo mental que puede "querer" que el "mí" obre de acuerdo con cierta línea creadora y que, sin embargo, permanece aparte, como testigo de esa creación mental. A esta parte de sí mismo se le da el nombre del "yo". Y puede reposar en su conciencia a voluntad. Allí se encuentra, no una conciencia de una capacidad de generar y crear activamente en el sentido del proceso gradual común a las operaciones mentales, sino más bien de la conciencia de una capacidad de proyectar una energía del "yo" al "mí": "Querer" que la creación mental comience y proceda.
     También se experimenta que el "yo" puede permanecer aparte, testigo de las operaciones o creaciones mentales del "mí". Este doble aspecto existe en la mente de toda persona, el "yo" representa al Principio Masculino del género mental, y el "mí" al Principio Femenino. El "yo" representa el aspecto de Ser; el "mí" el aspecto de "devenir". Se notará que el principio de correspondencia opera en este plano lo mismo que en el que se realiza la creación del Universo. Los dos son parecidos, si bien difieren enormemente de grado. "Como arriba es abajo, como abajo es arriba".
     Estos aspectos de la mente - los principios masculinos y femeninos - el "yo" y el "mí" - considerados en relación con los fenómenos psíquicos y mentales ya conocidos, dan la clave maestra para dilucidar la operación y manifestación de esas nebulosas regiones de la mente. El principio del género mental aporta la verdad que se encierra en todo el campo de los fenómenos de influencia mental.
     La tendencia del principio femenino es siempre la de recibir impresiones, mientras que la tendencia del masculino es a darlas o a expresarlas. El principio femenino tiene un campo de acción mucho más variado que el masculino. El principio femenino conduce el trabajo de generar nuevos pensamientos, conceptos, ideas, incluso la obra de la imaginación. El masculino se contenta con el acto de "querer" en sus varias fases. Sin embargo, sin la ayuda activa de la voluntad del principio masculino, el femenino puede contentarse con generar imágenes mentales que son el resultado de impresiones recibidas del exterior, en vez de producir creaciones mentales originales.
     Las personas que pueden prestar continuada atención a un sujeto emplean activamente ambos principios mentales: el femenino, en el trabajo activo de la generación mental, y el masculino en estimular y dar energía a la porción creadora de la mente. La mayoría apenas hace uso del principio masculino, y se contenta con vivir de acuerdo con los pensamientos e ideas que se filtran en su "mí" y provienen del "yo" de otras mentalidades. Pero no es nuestro propósito detenernos en esta faz del asunto, cosa que puede estudiarse en cualquier tratado bueno de psicología, con la clave ya indicada sobre el género mental.
     El estudiante de los fenómenos psíquicos conoce la realidad de los maravillosos fenómenos clasificados como telepatía, influencia mental, sugestión, hipnotismo, etc. Muchos han buscado explicación a estas diversas fases de los fenómenos, siguiendo las teorías de dualidad mental promulgadas por los diferentes instructores. Y, hasta cierto punto, están en lo cierto, porque, realmente existe una manifestación clara y definida de dos fases distintas de actividad mental. Pero si esos estudiantes consideran esa dualidad a la luz de las enseñanzas herméticas concernientes a la vibración y al género mental, verían que la clave tan buscada la tienen al alcance de la mano.
     En los fenómenos telepáticos se ve que la energía vibratoria del principio masculino se proyecta hacia el principio femenino de otra persona, y que esta última absorbe ese pensamiento y le permite desarrollarlo y madurarlo. En la misma forma obra la sugestión y el hipnotismo. El principio masculino de una persona da la sugestión dirigiendo una corriente de energía o poder vibratorio hacia el principio femenino de otra, y ésta, al aceptarla, la hace suya y piensa en consecuencia. Una idea así alojada en la mente de otra persona crece y se desenvuelve, y a su tiempo es considerada como una verdadera creación mental del individuo, mientras que en realidad no es más que el huevo de un cuco puesto en el nido del gorrión, pues aquel pájaro pone sus huevos en un nido ajeno. El proceso normal es que el principio masculino y el femenino de una persona obren coordinada y armoniosamente conjuntamente. Pero, desgraciadamente, el principio masculino del hombre corriente es demasiado inerte y perezoso para obrar y el y el despliegue de poder volitivo es muy ligero, y, en consecuencia, la mayoría está dirigida por las mentes y voluntades de los demás a quienes se permite querer y pensar por uno mismo. ¿Cuántos pensamientos u obras originales hace el hombre corriente? ¿No es la mayoría de los hombres simple sombra o eco de los que tienen una mente o voluntad más fuerte que la suya? La perturbación proviene de que el hombre corriente descansa casi completamente en su conciencia del "mí" y no comprende que, realmente tiene un "yo". Está polarizado en su principio femenino mental, y su principio masculino, en el que reside la voluntad, está inactivo e inerte.
     El hombre fuerte del mundo manifiesta invariablemente el principio masculino de voluntad, y su fuerza depende materialmente de este hecho. Y en vez de vivir en las impresiones que le producen otras mentalidades, domina su propia mente, mediante su voluntad, obteniendo así la clase de imágenes mentales que quiere y domina y dominando así también las mentes ajenas de la misma manera.
     Contémplese un hombre fuerte y véase como se las arregla para implantar sus gérmenes mentales en la mente de las masas, obligándolas así a pensar de acuerdo con sus deseos. Este es el porqué las masas son como rebaños de carneros, que nunca originan una idea propia ni emplean sus propios poderes y actividades mentales.
     La manifestación del género mental puede notarse en todas partes diariamente. Las personas magnéticas son las que pueden emplear su principio masculino para imprimir sus ideas sobre los demás. El actor que hace reír o llorar a la concurrencia está haciendo uso de este principio. Igualmente sucede con el orador, político, predicador o cualquier o cualquier otro que atraiga la atención pública. La influencia peculiar que ejerce un hombre sobre otro es debido a la manifestación del género mental según las líneas vibratorias ya indicadas. En este principio está el secreto del magnetismo personal, de la fascinación, etc., así como también de los fenómenos agrupados bajo el nombre de hipnotismo.
     El estudiante que se ha familiarizado con los fenómenos generalmente denominados psíquicos habrá descubierto la importante parte que desempeña en los citados fenómenos esa fuerza que la ciencia llama "sugestión", por cuyo término se indica el proceso o método por el cual se transfiere una idea o se imprime sobre la mente de otro, obligando así a la segunda mentalidad a obrar concordantemente. Una verdadera comprensión de la sugestión es necesaria para comprender inteligentemente los varios fenómenos psíquicos a que la sugestión da origen. Pero aun es más necesario el conocimiento de la vibración y del género mental, porque todo el principio sugestivo depende de estos.
     Los escritores sobre la materia de sugestión dicen que la mente objetiva o voluntaria es la que hace la impresión mental, o sugestión, sobre la mente subjetiva o involuntaria. Pero no describen el proceso ni indican alguna analogía mediante la cual sea más fácil comprender la idea. Si se contempla el asunto a la luz de las enseñanzas herméticas, se verá que la energización del principio femenino por la energía vibratoria del masculino está de acuerdo con las leyes universales de la naturaleza, y el mundo natural ofrece innumerables analogías que facilitan la comprensión del principio. En realidad, la doctrina hermética afirma que la misma creación del universo obedece a dicha ley y que en todas las manifestaciones creadoras sobre los planos espiritual, mental, y físico, siempre está en operación el principio de género: la expresión de los principios masculino y femenino. "Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba". Y aun más que esto: cuando se comprende este principio se es capaz de clasificar inteligentemente de inmediato los variados fenómenos psicológicos, en vez de quedarse confuso ante ellos. El principio realmente trabaja en la práctica, porque está basado sobre las leyes universales e inmutables de la vida.
     No entraremos ahora en una dilucidación detallada de los diversos fenómenos concernientes a la influencia mental o a la actividad psíquica. Hay muchos libros, en su mayor parte muy buenos, que se han escrito últimamente sobre el asunto. Los hechos principales señalados en esas obras son exactos, aunque los diversos autores tratan de explicarlos por las diferentes teorías de su propia cosecha. El estudiante puede familiarizarse con estas materias, y utilizando la doctrina del género mental podrá coordinar convenientemente la masa caótica de teorías y enseñanzas en conflicto, y podrá, además, adueñarse completamente del asunto si a ello se sintiera inclinado. El objeto de esta obra no es el de dar una explicación extensa de los fenómenos psíquicos, sino más bien el de indicar sencillamente la clave maestra que abre las muchas puertas que conducen al Templo del Saber, si se desea explorar su interior. Creemos que al examinar las enseñanzas encerradas en el "Kybalion" es fácil encontrar la explicación de muchas dificultades que confunden. De nada sirve entrar en detalles referentes a las muchas características de los fenómenos psíquicos y mentales si al estudiante le son dados los medios para comprender el asunto que atrae su atención. Con la ayuda del "Kibalion" se puede entrar en cualquier biblioteca, pues la antigua luz de Egipto iluminará las páginas confusas y los problemas obscuros. Éste es el verdadero objeto de esta obra. No venimos a exponer una filosofía nueva, sino a suministrar las bases fundamentales de la antigua enseñanza universal que esclarece todas las doctrinas, y que servirá para conciliar todas las teorías, por diferentes u opuestas que parezcan.



sábado, 20 de junio de 2015

LOS CHAKRAS Y LA PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL - Demian Lucano


RESUMEN
Los Chakras son vórtices de energía que conectan la realidad individual personal con la realidad universal cósmica. Son portales vibratorios que están íntimamente relacionados a las principales funciones de nuestro cuerpo físico y a los diversos campos de tendencia sutil energética. Múltiples han sido las corrientes filosóficas y espirituales que han abordado estos estudios; actualmente, la psicología transpersonal, es fiel heredera de dichos objetivos.
ABSTRACT
Chakras are energy vortexes that connect the individual reality with the universal-cosmic reality. They are vibrational portals that are closely related to the main functions of our physicality and the different subtle energy fields. Multiple philosophical and spiritual trends have addressed these studies; however, it is the transpersonal psychology field, a faithful heir of those objectives.
INTRODUCCIÓN
Mediante este ensayo tenemos la intención de ofrecer un esclarecimiento sobre la materia de estudio de los Chakras. También se desea emplear mencionado enfoque bajo la tutela descriptiva y explicativa de la psicología transpersonal, irradiando en el acto, la permanente unión que existe entre el núcleo de esta psicología con el de las antiguas filosofías místicas.
DESARROLLO
Los Chakras, del sánscrito “rueda”, son parte del nivel bioelectromagnético del Cuerpo Humano, el cual está relacionado con la “energía de vida” o “fuerza - fluido vital”. Muchas antiguas tradiciones se refirieron, a lo largo de diversos capítulos de la historia, a la dinámica espiritual en relación con estos sutiles vórtices energéticos; existiendo siempre en común la correspondencia entre la energía microcósmica con la macrocósmica: la de la verdadera individualidad con la realidad universal. Dicha fuerza vital manifestada a modo interdimensional, se vio conocida como Ka para la cultura egipcia, haciendo relación con Prana en el hinduismo, con el Do japonés, Chi o Qi en la vieja China, Nous en Grecia, Tonalli en los Aztecas. Concepto tratado por filósofos como Platón o Aristóteles - entre muchos otros más - y luego por neotomistas, personalistas, existencialistas o vitalistas.
La psicología transpersonal integra los aspectos espirituales y trascendentes de la experiencia humana bajo el margen investigativo y terapéutico de la psicología contemporánea. El concepto hace alusión al trabajo y alcance de los potenciales más elevados de la humanidad, al ejercicio de las facultades inherentes al espíritu y a los estados de conciencia superiores. También hace referencia a todo tipo de experiencias que van más allá de las concepciones limitadas de identidad, planteando explicaciones, técnicas y procedimientos con el propósito de elevarnos a la realidad eterna que habita tras toda ilusión aparente. La metodología conceptual de la psicología transpersonal, en su núcleo intrínseco, está basada a modo de  “guía” práctica, filosófica y metafísica para el individuo y la colectividad. La moderna adaptación que sus autores han realizado de dichas antiquísimas enseñanzas, a un esquema académico de procedimiento psicológico, es lo que describe el fundamento al cual aspira.
. La palabra energía proviene del griego “energos”, que quiere decir “producir movimiento”. El cuerpo humano está rodeado por un campo energético bajo la estructura septenaria universal, considerando que el número mágico siete, se haya inserto desde lo atómico hasta lo global; es por ello que nuestro Aura – del griego “aer” que significa “brisa” - o campo aúrico, está compuesto por siete capas, cada una de las cuales lleva el comando o control de algún tipo de expresión suprafísica personal, formando así un campo multidimensional de energía que rodea y constituye al cuerpo humano. Son siete los Chakras principales y estos se hayan en orden vertical al igual que la composición de nuestra columna vertebral. Estos son portales que nos conectan con la energía de lo ‘absoluto’ y cada uno de ellos gobierna diversos aspectos físicos, emocionales y espirituales en nosotros. Tienen forma de espiral, siendo así asociados con grandes masas cósmicas como las galaxias, que también poseen una constitución similar; el principio de correspondencia de la filosofía hermética es perfectamente aplicable a esta asociación. El ideal es que los Chakras se mantengan en un continuo buen funcionamiento, pues, son las emociones fuertes o los estados alterados de conciencia los que han de ensuciarlos o bloquearlos; los canales que se cierran impiden la plena manifestación del fluido electromagnético y así es como caemos en enfermedades de diversa categoría, ya sean a nivel orgánico como psíquico.

PRIMER CHAKRA – RAIZ (MULADHARA): Elemento Tierra. Este Chakra está conectado con todo lo terrenal. Se encuentra en la base de la espina dorsal, en el perineo, entre el ano y los genitales (coxis). Conexión a lo material, al mundo físico, es lo sólido y la supervivencia. Su color es el rojo. Su sonido es LAM. Se conecta con lo sólido del cuerpo, los huesos y el intestino grueso.
SEGUNDO CHAKRA – SACRO (SVADISHTHANA): Elemento Agua. El segundo Chakra se encuentra entre el ombligo y los genitales. Las características del elemento agua son el constante movimiento, se opone a la quietud. Con este chakra se trabaja directamente con la conexión del deseo, con la sexualidad, procreación, socialización y creatividad. Su sonido es VAM. Su color es naranja y está relacionado con la circulación, eliminación de orina, sexualidad y reproducción.
 TERCER CHAKRA – PLEXO SOLAR (MANIPURA): Elemento Fuego. El tercer chakra se encuentra un poco más arriba del ombligo, aquí es donde sentimos el cosquilleo del amor, la ansiedad y los nervios. Es la vida, la vitalidad y la conexión. Su sonido mántrico es RAM. Desde el punto de vista orgánico está relacionado especialmente con el sistema digestivo y los músculos. Color amarillo.
CUARTO CHAKRA - CORAZÓN (ANAHATHA): Elemento Aire. El cuarto chakra se encuentra en el corazón. Es el equilibrio entre lo físico (tres chakras bajos) y lo espiritual (tres chakras altos). Adaptación, paz, armonía, amor universal. Libertad, vuelo, espacio. Su color es el verde y su sonido YAM. Relacionado con los pulmones, corazón, brazos y manos.
QUINTO CHAKRA - GARGANTA (VISHUDHA): Su elemento es el sonido. Este chakra se ubica en la garganta, es el de la comunicación. Es el centro del sonido, mantras, la vibración y la autoexpresión. Escuchar, hablar, escribir, vibrar, el sonido y el lenguaje. Color azul brillante, su sonido es HAM. Está relacionado especialmente con la garganta, cuello, brazos y manos.
SEXTO CHAKRA – TERCER OJO (ANJA): Su elemento es Luz. Se encuentra en el centro de la cabeza, entre los ojos o un poco más arriba. Es el chakra de la visualización, clarividencia e imaginación. Percibir, estipular, comandar, decidir en nuestras vidas. El Tercer Ojo vendría a ser su principal herramienta. Su color es índigo y su sonido es OM. Está relacionado especialmente con los ojos.
SÉPTIMO CHAKRA – CORONA (SAHASRARA): Su elemento es el pensamiento. Está en el punto más alto de la cabeza. Es la puerta al mundo espiritual y con este chakra adquirimos conciencia de la unidad cósmica. Derecho a la verdad, a la adquisición de conocimiento, el comprender la elevación. Color blanco, dorado o violeta. Centro de sabiduría y espiritualidad. Mantra M o NY.

CONCLUSIÓN
A modo de conclusión, dejamos entrever en este informe, la dinámica de un pensamiento que tuvo su mayor desarrollo en el plano oriental del globo. Pese a ello, diversas culturas en América Central o América Latina, hicieron mención en sus mitologías y cosmogonías a la ascensión de la energía en el plano interno personal. Es un común denominador que en todos los pueblos existentes hubo una concepción referente a la existencia de un Ser Superior, proyectando con ello, la forma de alcanzarle mediante una característica doctrina de vida. Es el sendero que une al inconsciente colectivo global, el que destruye toda supuesta barrera cultural y geográfica.

BIBLIOGRAFÍA
·         Brofman, S. M. Los Chakras para la Sanación y el Autoconocimiento. THE BROFMAN FOUNDATION FOR THE ADVANCEMENT OF HEALING [en línea]. Disponible en: http://www.healer.ch/es/los_chakras.htm.
·         Andrews, T. ( 1ª edición: abril de 2013 ). Manual del sanador vibracional. España. Ediciones obelisco. Pag 69-82.
·         Prajñananda, T. Sobre la psicología transpersonal [en línea]. Disponible en: http://www.psicologiatranspersonal.org/que_es_la_psicologia_transpersonal.html.




Con cariño, Demian Lucano.-