Autor: Felipe De Lucas Arellano
Nota: una entrada de estas características no combina mucho con el espíritu que ha tenido este blogger desde sus inicios, pero he decidido publicar tan solo de vez en cuando textos de otras áreas o disciplinas para mantener actualizada esta página. Por ahora, y como también cambió su nombre, prefiero publicar que abandonar. De todos modos, la charla tiene elementos místicos implícitos, solo para los oyentes o lectores entendidos.
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El siguiente texto es una charla que tuve ocasión de dictar este mes sobre Convivencia Laboral, puede ser útil para todo visitante interesado en la teoría, funcionamiento y perfeccionamiento de ese concepto tan importante e indispensable para el bienestar psicológico y físico de los trabajadores de toda empresa.
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CONVIVENCIA LABORAL: EL RESPETO COMO BASE DE LAS RELACIONES
CUIDÉMONOS PARA CUIDAR A LOS DEMÁS
MUTUAL DE SEGURIDAD / CAPACITACIONES.
RELATOR: PSICÓLOGO FELIPE DE LUCAS ARELLANO
Objetivo:
“Entregar información y herramientas sobre conceptos claves para potenciar una convivencia laboral sana y basada en el respeto”.
Para: [empresa protegida], parque industrial Curauma, Valparaíso,
8 de noviembre de 2022.
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Claramente, el objetivo que hoy nos reúne y que me hace dictar esta charla es conversar sobre el sentido de la convivencia laboral, la cual es vital como pilar o base de todo trabajo. Es un fenómeno inevitable la relación interpersonal en un trabajo, por consiguiente, por el bien y la salud de uno mismo, así como del otro, es que esa convivencia debe ser lo más sana posible. Debe ser siempre constructiva, no solo para la empresa en cuestión a la cual se brindan los servicios, sino que esa convivencia es finalmente por uno mismo.
Deben comprender en esta primera diapositiva la importancia del ‘yo’ como individualidad y del ‘otro’ como individualidad. Las relaciones entre el ‘yo’ y el ‘otro’ deben ser lo más perfectas e idóneas posibles, porque así se pueden construir grandes cosas, no solo proyectos empresariales, sino también amistades, afectos (relaciones afectuosas) o de amabilidad. Todas permiten crecer, mejorar como personas primero y después mejorar el aura del grupo.
La sintonización y la armonía es fundamental, primero en nosotros mismos (ustedes) y después con el otro (el grupo que tenemos todos en frente). Una relación grupal armoniosa, constructiva y apropiada permite lograr grandes metas, cosas y por sobre todo estimula y atrae la calidad de vida, así como el bienestar tanto físico como mental.
Hoy está más que comprobado que el aspecto mental, metafísico de la conciencia afecta sobre el cuerpo. Pensamientos, sensaciones, emociones saludables logran mantener un cuerpo sano, y, de hecho, promueve la vitalidad. La salud del cuerpo físico depende en un amplio modo de la salud de la esfera mental. Esto en una buena medida. Tampoco podemos dejar de negar jamás la influencia del cuerpo físico sobre la mente, que fue el único sustento de la medicina por 1000 años continuos, pero que hoy comparte su importancia con la mente.
Pero dirigiéndonos por ahora netamente a la esfera mental, esta debe estar tranquila, libre de estrés, todo producto de un esfuerzo y trabajo constante en mantener pensamientos y comportamientos positivos que atraigan felicidad y no desdicha.
Mantener un buen ambiente laboral, con todos los buenos recursos que la inteligencia posee, permite lograr un ambiente sano, agradable, armónico, pacífico, constructivo, motivante y estimulante. Esa es la meta de todo equipo humano que trabaja en un punto geométrico y tiene metas por cumplir.
La sana convivencia laboral, ensalzada y construida de forma consciente, repercute en la salud mental de cada trabajador por separado. Permite que cada individuo crezca personalmente sin obstáculos, tampoco sufrimientos, y lo mismo con el estrés.
Insisto, ese es el ideal que toda cultura laboral amerita. Y la base originaria de todo ello parte desde el: RESPETO.
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Ya ha quedado claro que la ‘convivencia laboral’ y sus efectos son sinónimo de calidad de vida, de bienestar psicológico, mental, y por ende físico (la sana o adecuada convivencia).
Estudiemos ahora el porqué de esto.
Como dice de manera muy simple y esquemática este cuadro, el concepto más valioso además del respeto es la IGUALDAD. Este último, un tanto abstracto, debe ser materializado en todo ambiente en el que estemos insertos, sea de cualquier tipo. Pero ahora estamos centrados en el laboral.
Para comprender que es la Igualdad, debemos primero asumir que todos somos diferentes, todos tenemos una individualidad y personalidad única, no existe muy probablemente otra persona idéntica, eso nos hace a todos especiales. Pero lo complejo es tener que interactuar con otras individualidades en numerosos entornos, esta interacción es lo que se denomina ‘relaciones inter-personales’.
Mientras que la relación con uno mismo de forma personal se llama ‘relación intra-personal’.
Asumir lo primero que he dicho, que todos somos diferentes, aceptándolo con sabiduría, madurez y responsabilidad, permitiendo el sano flujo de pensamientos e interacciones respetuosas, es lo que permite el desarrollo de la Igualdad.
En ese ‘ser diferentes’ a veces pueden no identificarse con el otro, pueden tener opiniones o perspectivas diferentes, pero estas pueden ser trabajadas, perfeccionadas, todo por medio de la amabilidad, del reconocimiento de sus derechos, de su dignidad, de su experiencia de vida. Toda relación negativa puede transformarse en positiva. Esa es la equivalencia que da pie a la Igualdad. Para ello se pueden servir de la dialéctica (lo positivo de lo negativo).
Todo lo contrario es marcar la diferencia entre el uno y el otro, sin aceptar nada de lo recién comentado, eso no permite la igualdad, de hecho solo la desigualdad. Predominan prejuicios, estereotipos y discriminación; no hay ningún interés en entender al otro. No hay diversidad, las relaciones interpersonales no funcionan.
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El problema que se suscita en la lámina anterior, al no aceptar la igualdad, la equivalencia, el respeto hacia el otro, su dignidad y reconocimiento de sus derechos inherentes, en un grado bastante avanzado alcanza el conflicto y la violencia. Que no solo puede ser física, sino verbal y comunicacional, entre otras formas de manifestación.
Pero aquí me gustaría marcar una diferencia: el concepto de ‘conflicto’ se manifiesta apenas con actos o intercambios muy simples, no es necesaria una gran cantidad de evidencia para percatarnos que se ha iniciado un conflicto, este puede escalar pues tiene grados. Con esto quiero decir que un mal trato, venga solo de parte de una persona hacia otra, de tres personas que no logran complementarse o de un grupo más amplio que participa en la problemática, estamos siempre hablando de un conflicto.
Por otro lado, la violencia remite a algo mucho más avanzado que el mero conflicto. Existe violencia cuando no se ha podido superar, controlar, corregir los conflictos base. Aunque por eso tampoco pueden (ni deben) minimizarlo, tampoco bajarle el perfil en ningún caso, porque incluso un pequeño acto, nimio, una palabra, una mirada, puede estar cargada de violencia.
Conflicto y violencia se estudian y evalúan se diferente manera. Pero siempre estamos ante el “caos”, y lo que todo ambiente laboral necesita es el “orden” constructivo y edificador.
Para superar en el ambiente laboral todo conflicto, es decir, estas situaciones que surgen de confrontación o desacuerdos no violentos, de antagonismos originados por las distintas perspectivas que se tienen sobre un asunto (que tienen los miembros de un equipo o ambiente laboral), es necesaria la Negociación y con ello la Conciliación de Intereses.
Todo para evitar a tiempo la violencia y el mobbing.
El concepto de ‘mobbing laboral’ es el acoso laboral, que hace referencia tanto a la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, temor, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador.
Es el conjunto de acciones continuadas de violencia psicológica injustificada (insultos, humillaciones, menosprecios, aislamiento, difusión de rumores, etcétera), y a veces incluso física o sexual (que cargos superiores, compañeros de sección u otros ejercen sobre la víctima).
Todas estas conductas se realizan de forma consciente, abusiva y premeditada con el objetivo de degradar el clima laboral de la víctima de modo que sienta miedo al ir a trabajar y que acabe por abandonar el puesto de trabajo.
Esta persona o grupo de personas recibe una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos externos, pero en la mayoría de los casos grupos internos (acoso horizontal, entre iguales), de sus subalternos (en sentido vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también llamado bossing).
Esta violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y al mismo tiempo en ocasiones se añaden accidentes fortuitos y hasta agresiones físicas en los casos más graves.
También se define como una situación de acoso muy prolongada en el tiempo. Además de enfermedades o problemas psicológicos, puede desembocar en situaciones bastante extremas otros daños.
Lo que se pretende con este hostigamiento, intimidación, perturbación (o todos esos conceptos a la vez) es el abandono del trabajo por parte de la víctima o víctimas. O bien el sometimiento completo del trabajador.
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(Véase diapositiva).
Ahora, para mejorar todo lo anterior, los ‘caos’ que surgen cuando se ha perdido el norte de la convivencia laboral sana (y esto mismo lo pueden ocupar para cualquier tipo de ambiente en el que participen, pese a que hoy hago un énfasis en lo laboral), es necesario el sabio uso de VALORES.
En la diapositiva solo se nombra la responsabilidad, respeto, honestidad, lealtad, pero podríamos sumar muchos más.
Estos pueden ser adquiridos y practicados sin importar la educación o cultura que se haya recibido, sin importar el rango etario (edad) que se tenga. Nunca es tarde para ocupar los buenos y antiguos valores, o de adquirir y trabajar con otros nuevos y actualizados.
Los valores permiten “traer el orden al caos”, permiten armonizar el ambiente laboral, mejorar los tratos, se recupera la convivencia laboral sana, se crea un ambiente interpersonal adecuado, positivo e incluso saludable, que es la meta a la que todos deben aspirar siempre.
Todo eso trae descensos considerables de estrés que afectaban a la salud mental, con ello también se cuida la salud física.
Si bien las relaciones pueden estar aparentemente rotas y densas, hay que hacer un esfuerzo en reparar los daños ya hechos. Eso será siempre bien recompensado. No tengan miedo, tampoco desánimo para reparar esos daños, el solo acto de querer mejorar, cambiar de piel, transformar el ambiente con buena voluntad y espíritu grato, los convierte en agentes de la armonía, la madurez y la sabiduría.
Para eso hay que dejar de lado también el orgullo, la vanidad y otros sentimientos cercanos al “ego”, según como lo entendemos occidentalmente. Hay que pensar en el otro, en su dignidad, valor intrínseco, incluso en su familia, en su pareja y más. Y con ello CEDER.
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(Véase diapositiva).
Y bueno, inicié esta charla citando el respeto, que dije sería tocado más adelante. Ahora es el momento idóneo para ello, pese a que se encuentra implícito a lo largo de toda la presentación.
Todo parte de la base del respeto a uno mismo, solo así se podrá respetar sumamente bien al otro (dicen muchos teóricos e investigadores sobre el tema). Pero yo no niego que también pueda ser al revés, es decir, pueden empezar respetando al otro primero y después a sí mismos personalmente. Todas las personas tienen modos diferentes de proceder con su conciencia, lo que varía según normas de otro tipo (como las de crianza, educacionales, sociales y culturales).
El respeto hacia el otro por ser una entidad diferente a uno mismo es lo ideal, pero también se comparten muchas cosas inmanentes en común. Los seres humanos son en sí iguales, todos tienen cuerpo y mente (o alma), todos merecen los mismos derechos fundamentales y vitales. Y pese a lo hermoso que es ese juicio, todos somos diferentes según la individualidad y personalidad.
Y en el marco de esas diferencias es absolutamente valórico, moral y ético respetar al otro por ser quien es, sobre todo en el ambiente laboral. Es cierto que a veces las personas no se agradan, tampoco encajan, en ese caso hay que aplicar la tolerancia y la aceptación.
Si el comportamiento de una persona incurre constantemente en la falta de respeto, hay que hacérselo saber a él mismo y hacerlo saber a los departamentos superiores de la empresa que correspondan. La persona debe hacer un esfuerzo en mejorar la relación, sino, se identifica fácilmente a quien es conflictivo de quien no lo es.
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Luego de todo este conglomerado informativo que se inscribe en lo que se denomina filosofía moral, que nos ha permitido pensar, meditar, filosofar acerca de los conceptos claves que rigen la situación de una convivencia laboral, deseo pasar a la denominación de:
AMBIENTE LABORAL, CULTURA LABORAL, CULTURA ORGANIZACIONAL
Toda empresa, todo trabajo donde existe un grupo humano que realiza labores por un fin, se sustenta de la suma de todas las energías de las personas que allí participan. Esto lo podríamos analizar desde múltiples ópticas, por ejemplo, toda persona es una ampolleta, y más que real es el hecho de que emite un calor eléctrico y magnético tal. A su vez, todas las conciencias emiten un vapor característico: el aura del alma. Ya desde tiempos remotos, y más aún con la filosofía, se sabe que todo ser humano tiene un alma. La medicina moderna relaciona esa alma con la mente y la conciencia.
La suma de todos esos aspectos de un grupo humano crea una atmósfera única, particular y característica, donde se mezclan patrones de la personalidad y más. Todo ello dictamina la “cultura” de una empresa.
Lo ideal es que esa cultura sea excelente, porque así podrá competir con otras empresas, destacarse en el entorno, servir de modelo de admiración desde otras instituciones, etcétera.
Esa aura generadora de la cultura organizacional y sustentada en la convivencia laboral (crea la primera y se estructura por la segunda) debe cuidarse diariamente, con buena voluntad, concentración y ánimo. Todo ello repercutirá en la salud mental de todos sus miembros.
Las normas de convivencia definen el clima laboral. Por eso hay normas explícitas e implícitas, normas de convivencia empresarial (que emanan desde ella) y normas de convivencia que emanan desde las personas, proviniendo de cada individuo en particular.
Romper esto es destruir esa aura y traer el caos.
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Ahora, haciendo una recapitulación en modo descendente de esta charla, no olvidar todos los conceptos que aquí han sido tratados.
(Véase diapositiva).
Pienso y lo digo nuevamente, el orden de esta operación puede en muchos casos ser inverso, pero eso no impide que la meta a alcanzar sea siempre el respeto en el ámbito laboral.
Comenzando por uno mismo, o, en otras palabras, es así que la persona misma debe iniciar un proceso de introspección, casi meditativa, donde se asuma efectivamente como una individualidad pura y única, pero para merecer ese estado de conciencia se requiere la aceptación del Otro como una persona también única, que merece todo el respeto por ser persona y por ser quien es. Este procedimiento puede estar lleno de obstáculos, y tampoco hay que ser ingenuos, hay personas que por su comportamiento han demostrado ser malas personas e intratables con cualquier diálogo, entonces nos damos cuenta que esas personas están perdidas, necesitan terapia psicológica o psiquiátrica, no tienen rumbo, y por último merecen COMPASIÓN, y claramente ser acusados a la dirección. Todo acto tiene un peso para ganar o pagar.
Luego de todo este proceso interno (véase la diapositiva), viene el respeto hacia los demás (véase la diapositiva). Eso incluye aceptar y valorar la diversidad, trabajar la empatía y la simpatía, escucha activa, evaluar acciones y pensamientos. Fomentar la integración, comunicación asertiva, trabajo en equipo, entre otros numerosos puntos.
Según como se formó este mundo y la vida en sociedad civilizada, debemos compartir con personas de forma inevitable en muchos ambientes, que deben ser lo más sanos posibles si se aspira a vivir con buena salud y robustez.
En el trabajo se depositan largas horas de nuestra existencia, por ello, hay que hacer de ese transcurso una suma de horas lo más próspera posible, lo más favorable, prolífica y abundante en riqueza valórica. Para así alcanzar la FELICIDAD empresarial y personal.
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En esta última diapositiva se entregan las bases y las claves que sostienen todo el edificio empresarial y laboral.
(Véase la diapositiva). Respeto, experiencias compartidas, confianza, reciprocidad, respeto mutuo.
No existe un orden cronológico y predeterminado para la manifestación de cada una de ellas, puede empezarse desde el respeto o desde la reciprocidad, por ejemplo.
Para lograr este anhelado respeto, algo tan simple como complejo para algunos, a veces hay que trascender la esfera de relaciones humanas laborales entrando en otra rama de afinidades. En muchos trabajos se puede fomentar grandes y sólidas amistades, pero si eso no se logra, pueden ser solo conocidos que se llevan muy bien, que han sabido compenetrarse lo suficiente, que han encontrado sus puntos, gustos e intereses en común.
Han sabido dialogar y comunicarse, compartido experiencias de vida, encontrado muchas cosas en común, o que, si bien no son de común vivencia, se comprende la vivencia del otro con afán de aprender otras realidades distintas a las de uno.
Muy importante es disfrutar del trabajo, ver que con ello se contribuye en la sociedad y en el mundo, la actividad laboral repercute en muchas personas de nuestro alrededor, permite mejorar la existencia desde este punto geométrico. Acciones muy ínfimas dentro de la complejidad macro podrían parecer que no generan grandes cambios, pero eso no es tan así, todo micro logos incide en el macro logos, tarde o temprano.
Disfruten la oportunidad de tener un trabajo, de trabajar con la diversidad. Apliquen todo lo aquí aprendido, refuercen esos nexos. Quienes tengan que disculparse por algo deben disculparse. Lo mismo con los que deben perdonar. Un cambio contundente debe ocurrir en el ambiente laboral, fruto de todas esas mentes bien intencionadas al unísono. Solo así se alcanza la FELICIDAD LABORAL que entrega la FELICIDAD PERSONAL por medio de la autorrealización profesional.
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Conclusiones
1) DINÁMICA DE LAS SIMILITUDES, ejercicio para los presentes:
Materiales: lápices y papeles.
Hacer grupos de dos personas (si la totalidad es par) y solo uno de tres (si la totalidad es impar), el requerimiento es que no deben ser cercanos, sino entre quienes no interactúan comúnmente. Anotar una lista de 10 cosas que tengan en común, para ello tendrán que conversar, ponerse de acuerdo, identificar qué tipo de aspectos comparten en similitud (películas, libros, gustos, aficiones, intereses, historias de vida, amigos, entre otros). Luego se leen frente a todos (5 y 5). Se da retroalimentación.
2) ENCUESTA DE SATISFACCIÓN: el código QR de la última lámina dirige a la encuesta on line disponible, los asistentes deben acceder y así posteriormente se realizará un análisis de aquellos datos.
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Datos de contacto:
Psicólogo Felipe De Lucas Arellano.
Valparaíso.
Consulta privada.
Colegio de Psicólogos de Chile, N°6914.
+569 66001159
psicologofelipedelucas@gmail.com / info@felipedelucas.cl
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